El litoral de Castellón no se toma vacaciones. Puede que en otros destinos la playa se asocie al verano, pero aquí el Mediterráneo es sinónimo de vida durante todo el año. Los días soleados y el clima templado invitan a vivir la costa más allá del baño estival, transformando la arena y el paseo marítimo en un auténtico gimnasio natural donde se mezclan deporte, aventura y bienestar.

Sol, deporte y mar más allá del verano
Desde el amanecer hasta el atardecer, las playas de Castellón son escenario de actividad constante. El recién renovado carril bici litoral del grao de Castellón, que serpentea junto al mar, se ha convertido en una vía perfecta para pedalear, patinar o correr disfrutando de la brisa marina y del sonido de las olas. Los amantes del running tienen aquí su pista favorita, especialmente al atardecer, cuando el cielo se tiñe de tonos rosados sobre el Mediterráneo.

Tu refugio activo junto al mar… todo el año
El deporte en la arena también tiene su protagonismo. Las redes de vóley playa están siempre listas para un partido improvisado entre amigos. Si prefieres equilibrio y conexión, las clases de yoga frente al mar se han convertido en una cita habitual en las playas de Castellón.
Si buscas acción, el windsurf y el paddle surf también encuentran en nuestras suaves brisas un escenario perfecto para deslizarse sobre el agua incluso en los meses más frescos.
El cielo de Castellón, un mirador único al Mediterráneo
Volar sobre Castellón es una experiencia difícil de olvidar. El paracaidismo aquí tiene un encanto especial: pocos lugares en Europa permiten lanzarse al vacío tan cerca del mar. Desde el Aero Club de Castellón, a escasos metros de la playa del Gurugú, el cielo se convierte en un mirador espectacular desde el que se divisan las aguas turquesas del Mediterráneo.
Ya sea en un salto tándem o disfrutando de un curso completo para los más aventureros, saltar en Castellón es vivir la emoción de la altura con el mar como compañero de viaje.

Castellón demuestra así que el turismo activo no entiende de estaciones. Cada rincón de su costa invita a moverse, respirar y disfrutar de la naturaleza con intensidad, con propuestas para todos los gustos y niveles. Porque aquí, la playa no cierra por temporada: Castellón se vive los 365 días del año.






