El Arco Romano de Cabanes

Historia viva en el Pla de l’Arc

El Arco Romano de Cabanes

Historia viva en el Pla de l’Arc

En el corazón del Pla de l’Arc, muy cerca del término municipal de Cabanes y junto al antiguo trazado de la Vía Augusta, se alza un monumento que guarda siglos de historia entre sus sillares: el Arco Romano de Cabanes. Silencioso, erosionado por el tiempo pero todavía majestuoso, este arco se ha convertido en un símbolo del legado romano en la provincia de Castellón y en un enigma que arqueólogos e historiadores aún tratan de descifrar.

Datado en torno al siglo II a. C., el arco formaba parte del paisaje de una de las calzadas más importantes de la Península Ibérica. La Vía Augusta atravesaba la Plana Alta con un trazado rectilíneo que conectaba los asentamientos romanos y garantizaba la comunicación con el resto del Imperio. Hoy, el arco se levanta con una altura de 5,80 metros —aunque se estima que en origen pudo alcanzar los siete— y una luz interior de casi cuatro metros. De su estructura original se conservan la rosca y las dos pilastras, mientras que el entablamento y la parte superior desaparecieron hace siglos.

La función del monumento ha sido objeto de debate. Algunos especialistas defienden que se trataba de un arco honorífico o funerario privado, erigido probablemente por la familia propietaria de una villa romana cercana. Otros sugieren que tuvo un carácter conmemorativo, quizá ligado a un suceso militar, o que actuó como hito territorial para delimitar términos municipales. No en vano, en una de sus pilastras aparece grabado el escudo de Vilafamés, lo que ha alimentado la hipótesis de su uso como mojón.

Arquitectura sobria pero elocuente

Construido con piedra calcárea extraída de las canteras de la montaña de Gaidó y ensamblado en opus quadratum, el arco destaca por su sencillez. Las molduras de las impostas y las bases son los únicos elementos ornamentales, lo que lo aleja de los grandes arcos triunfales romanos y lo acerca a una función más práctica o simbólica que monumental. A lo largo de los siglos, su fisonomía ha sufrido múltiples alteraciones. Hasta 1873 fue atravesado por el antiguo Camino de Vistabella, conocido como la “Senda de los Romanos”, que aún seguía el trazado de la vía antigua.

Los estudios arqueológicos más recientes han permitido conocer mejor su cimentación y las dimensiones originales. La investigación, ha ayudado a comprender el papel del arco en el paisaje romano de La Plana, donde también se han identificado villas, torreones y otros restos que hablan de un territorio plenamente articulado en época imperial.

Patrimonio para el futuro

El Arco Romano de Cabanes no es solo una pieza arqueológica aislada: es un testigo del poder y la organización de Roma, de la vida cotidiana en las villas rurales y de la importancia de las grandes calzadas en la vertebración del territorio. Para quienes recorren hoy Castellón, se presenta como un puente entre pasado y presente, entre el esplendor de la Hispania romana y el paisaje mediterráneo actual.

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